La idea de que el mundo plantea restricciones a las posibilidades de acción humanas es frustrante. ¿Por que no podemos tener ciertas posiciones rotacionales intermedias? ¿Por qué no podemos viajar mas deprisa que la luz? Sin embargo, todo cuanto podemos decir hasta el presente es que el universo esta construido precisamente así. Tales limitaciones no solo nos obligan a ser más humildes, sino que convierten el mundo en algo más comprensible. Cada constricción corresponde a una ley natural, a una regularidad en el universo. Cuanto más grande sea el número de constricciones acerca de las posibilidades reales de la materia y la energía, mayor conocimiento del universo podremos alcanzar los hombres. En cualquier caso, la cognoscibilidad del universo no sólo depende de cuantas sean las leyes naturales que nos permiten enmarcar para su análisis una amplia serie de fenómenos divergentes en apariencia, sino también de la apertura mental y capacidad intelectual que mostremos respecto a la comprensión de tales leyes. Seguramente nuestras formulaciones de las regularidades de la Naturaleza dependen del modo en que esta construido nuestro cerebro, pero también, y en buena medida, de aquel en que lo esta el universo.
Por mi parte, me gusta vivir en un universo que encierra aun mucho de desconocido y que, al mismo tiempo, es susceptible de llegar a ser interpretado. Un universo del que lo conociéramos todo sería estático y deprimente, tan aburrido como el cielo que nos prometen ciertos teólogos pobres de espíritu.
Un universo que se nos muestre incognoscible no es lugar ciertamente adecuado para un ser que piensa. El universo ideal para nosotros es algo bastante más similar al sitio en que vivimos Y me atrevo a conjeturar que no es simple coincidencia.
- Carl Sagan










